El pasado 22 de abril se disputó el partido de ida de la primera semifinal de la Liga de Campeones entre dos grandes potencias del fútbol inglés: el Chelsea y el Liverpool, en Anfield.
Fue un partido en el que el Liverpool mereció mucho más que un simple empate, pero -así es el fútbol- acabó con resultado de 1-1, complicándose la eliminatoria para el conjunto de Rafa Benítez.
Kuyt adelantó (en el minuto 42 de la primera parte) a su club, tras un fallo de Mascherano que supo aprovechar a la perfección. Gracias a este gol, el estadio se vino abajo y los aficionados casi podían celebrar su pase a la final.
Sin embargo, en una segunda parte en la que Babel pudo sentenciar, el Chelsea obtuvo un valioso empate, debido al gol que, en el minuto 94 de partido, marcaba Riise al tratar de despejar un balón que había sido centrado al área.
Así pues, todo está por decidir en el partido de vuelta de la semana que viene. El fútbol es, sin duda, un deporte impredecible.

0 comentarios:
Publicar un comentario